Cueva de la Victoria

Descripción

La Bahía de Málaga conserva en el acantilado del Cantal (Rincón de la Victoria), una serie de grandes cavidades naturales que fueron refugio de los primeros grupos humanos durante más de cuarenta mil años. En total suman dos kilómetros de galerías que albergan pinturas y grabados del Paleolítico superior y Neolítico, así como un potente yacimiento arqueológico prehistórico.

Conocidas turísticamente desde mediados del siglo XX bajo la marca “Cueva del Tesoro”, en realidad son tres cavidades que forman parte de la Prehistoria desconocida de Málaga (cuevas del Higuerón, del Suizo y de la Victoria)

La Cueva de la Victoria se encuentra a pocos metros de la Cueva del Tesoro, de un entorno de alto valor histórico, cultural, patrimonial, científico y turístico. Recorre vestigios con 30.000 años de antigüedad del Arte Paleolítico Arcaico, pasando por el Arte Paleolítico Magdaleniense hasta llegar a los enterramientos Neolíticos o el Arte Esquemático de apenas 6.500 y 4.500 años.

La Cueva de la victoria fue una concurrida cavidad funeraria del Neolítico. Hace unos 13.000 años se plasmaron las siluetas de varios individuos en una de sus galerías. Cada uno de ellos se posiciona de una forma diferente frente al otro en representación de los vivos, pues en el centro de aquella galería se situaban los restos de aquellos que fallecían.

La tipología antropomorfa es la más numerosa del conjunto de pinturas con 67 individuos representados. La mayoría de las figuras humanas se basan en un esquema simple que representa el tronco y las extremidades superiores.

Lo más llamativo y peculiar de este conjunto de motivos temáticos es la tonalidad que presentan. Se trata de un color que originalmente debió ser casi blanco, aunque en la actualidad ha virado a un tono más amarillo.

Los vestigios encontrados en La Victoria van mucho más allá de las pinturas. Numerosas piezas han sido recuperadas y hoy siguen expuestas en el Museo Arqueológico Nacional como uno de los principales referentes neolíticos de la península.

La experiencia

Lo primero que tienes que saber antes de vivir esta experiencia, es que conocer la Cueva de La Victoria te permitirá viajar en el tiempo en un recorrido único y privilegiado.

Por primera vez en 30.000 años, la Cueva de la Victoria se abre al público y lo hace mediante un recorrido científico, divulgativo, cultural e histórico de dos horas donde podrás contemplar con tus propios ojos vestigios del Paleolítico y el Neolítico.

Será una experiencia inolvidable, donde sentirás la emoción del turismo espeleológico activo desde el mismo momento en que te colocas el equipo que suministramos para la misma: frontal y casco. A partir de ahí, el contacto con el entorno es total, alicientes e inconvenientes incluidos, pero con enormes satisfacciones, entre las que se encuentran…

Contemplar el arte más antiguo de la Bahía de Málaga desde el mismo punto de su creación, así como los estratos arqueológicos donde se hayaron los famosos arpones encontrados en la Cueva de la Victoria. Además, podrás ver cómo se alimentaban de mariscos los residentes de la zona hace miles de años.

Entre otras maravillas que forman parte de la experiencia, se encuentra la Sala del Dosel, donde podrás ver un auténtico hipogeo funerario que precedió en 3.000 años a las famosas tumbas egipcias.

La actividad guarda una sorpresa, y es que el recorrido comienza con la visita a la zona más desconocida, y cerrada al público, de nuestra Cueva del Tesoro. En ella podrás ver la pintura rupestre más emblemática y quizás conocida (que fue elegida para el logo de la Cueva del Tesoro), denominada “el ciervo”, y que pertenece al Paleolítico superior. Pocas en el mundo tienen tan buen estado de conservación.

Es solo una pincelada de un maravilloso viaje al pasado en el que, en orden cronológico, pasaremos del Paleolítico al Neolítico sin salir de Rincón de la Victoria.

Antes de sacar tus entradas, recuerda. Se trata de una actividad tipificada como de Turismo Espeleológico Activo. Y, por ello, se requiere ser mayor de diez años y menor de setenta, no tener ningún problema de movilidad, ni claustrofobia, así como hacer el recorrido con calzado de montaña o de trekking. Si cumples con todos los requisitos, no olvides ponerte ropa muy cómoda. Y no te preocupes por el frío, la temperatura interior es de entre 18º y 19º centígrados.

Ahora sí. ¡Descúbrela!

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