A pocos metros de la Cueva del Tesoro se encuentra la cueva de La Victoria en un entorno de alto valor histórico, pues durante milenios ha sido escenario en el que han convivido antiguos moradores y por dónde han transitado diferentes culturas.

La cueva de la victoria fue una concurrida cavidad funeraria del Neolítico. Hace unos 13.000 años se plasmaron las siluetas de varios individuos en una de sus galerías. Cada uno de ellos se posiciona de una forma diferente frente al otro en representación de los vivos, pues en el centro de aquella galería se situaban los restos de aquellos que fallecían.

La tipología antropomorfa es la más numerosa del conjunto de pinturas con 67 individuos representados. La mayoría de las figuras humanas se basan en un esquema simple que representa el tronco y las extremidades superiores.
Lo más llamativo y peculiar de este conjunto de motivos temáticos es la tonalidad que presentan. Se trata de un color que originalmente debió ser casi blanco, aunque en la actualidad ha virado a un tono más amarillo.

Los vestigios encontrados en La Victoria van mucho más allá de las pinturas. Numerosas piezas han sido recuperadas y hoy siguen expuestas en el Museo Arqueológico Nacional como uno de los principales referentes neolíticos de la península.